" El Jardín Maternal de pasado y El Jardín Maternal del Futuro" ... La evolución de la educación desde los 45 días a los 3 años...
-Especialización Docente de Nivel Superior en
Educación Maternal.
-Seminario final, 2 cohorte.
-Autora: Rocío Ponti.
Palabras claves
Evolución, Educación,
Autocritica, tecnología, crecimiento.
Comenzando con un
ping pong de fechas iremos recorriendo las diferentes evoluciones del maternal
para tratar de dirigirnos hacia la gran incógnita que es el futuro. Si bien no
es algo de lo que debemos preocuparnos, si genera intriga ya que la educación, los
alumnos, la cultura y la sociedad avanza, cambia y se transforma y como
docentes no podemos quedarnos atrás.
En 1799 el Virrey
Vértiz creó la primera casa de niños expósitos donde se albergaron huérfanos,
en estos tiempos no se hablaba de educación, no se tenia en mente educar a los
niños y mucho menos a tan temprana edad, simplemente se albergaban y se los cuidaba,
también se les brindaba comida y espacios de sueño. Con el pasar de los años
entre 1868 y 1874 fue Sarmiento el que brindó el primer modelo de escuela para
las primeras infancias, Sarmiento conoció este modelo de escuela de uno de los
viajes que hizo a Francia y decidió traer y compartir sus conocimientos acá en
Argentina ya que el poseía los recursos y herramientas para poder realizar este
nuevo proyecto para esa época, con el objetivo de poder educar, tal vez sin el
saber que marcó uno de los primeros pasos para la evolución de la
educación.
Con el paso de los años se seguía sin hablar de
jardín maternal pero tras un largo y arduo trabajo finalmente en 1973 durante
el tercer gobierno Peronista se sancionó la Ley 20582 publicada en el boletín
nacional del 19- feb- 1974 sobre los jardines maternales zonales, pero ésta no
fue reglamentada ya que se reconocía a los jardines maternales como el espacio
de cuidado para los niños de sectores de bajos recursos cuyos padres por
razones de necesidad no podían brindarles a sus hijos la atención adecuada, entendiendo
que no se hablaba de educar en sí, si no, de cuidar a los niños. La docente
tenia un papel de madre/ padre sustituto, donde sus tareas principales eran:
alimentar, cambiar, dormir, entre otras tareas a los sujetos del
establecimiento, es decir, cubrir las funciones básicas, además esta Ley 20582
respaldaba hasta los niños de 12 años de edad a diferencia de la Ley actual
26206 del año 2006 que contempla a la educación desde los 45 días de edad hasta
los 5 años, donde también garantiza la educación en todos los niveles y
modalidades mediante la creación y administración de los
establecimientos
educativos de gestión estatal, es decir que el estado nacional crea y financia
la educación.
Volviendo al año
1973 donde ya se llamaba guardería al jardín maternal, los niños de clase
media- alta y alta no podían asistir a ella ya que se consideraba que las
familias tenían el poder económico para cuidar y educar en sus casas hasta
cumplir la edad para entrar a la educación primaria. Recién en 1985 se lograron
crear jardines maternales donde el estado brindaba un espacio formativo y no
solo de asistencia a los sujetos de temprana edad.
Todavía recuerdo que
en mi infancia, allá por el año 1998, yo tenía 3 años en ese momento En ese entonces en el pueblo se llamaba
guardería al Jardín.
Incluso la
institución era una casa de barrio que no estaba totalmente adaptada ni
equipada para el fin de guardar y mucho menos de educar a niños, la casa
contaba con una cocina comedor, todo junto, donde nosotros estábamos expuestos
a fuego y agua, el baño era uno solo con tasa de adulto donde teníamos que
pedir ayuda cada vez que quisiéramos ir, el patio contaba con una parte de
cemento y otra de tierra donde poseíamos un tobogán y una calesita para jugar.
En la sala principal teníamos una gran mesa con sillas al lado de la cocina y
un televisor donde veíamos cuentos y canciones animadas de la época (los tres
chanchitos/ Blanca nieves/ la tortuga y la liebre, etc.)
Nos brindaban
desayuno, cuidados básicos y castigos, donde si no desayunábamos no salíamos a
jugar, seguramente las docentes estaban acostumbradas a la vieja escuela de tal
manera que evolucionar, investigar e informarse no era necesario ni
obligatorio, como para tratar de justificar un poco ese tipo de acciones. Si
bien nos enseñaban a pintar, dibujar, el tipo de situaciones desagradables son
los que quedan guardados en los recuerdos marcando una manera de aprendizaje y
dañando una parte importante de mi infancia, hoy como docente no permitiría
bajo ninguna circunstancia.
Para ese entonces,
en algunos de los casos las docentes no contaban con títulos que abarcaran
nuestra edad, si no que eran docentes de otros niveles condicionados a trabajar
en lo que se conocía como guardería, los municipios incluso para esa época
brindaban señoras para realizar los cuidados de los niños en la institución,
las cuales con el tiempo fueron capacitando, supe esto al realizar mi primer
práctica docente en el primer año de mi carrera, donde la directora a cargo del
jardín en ese momento en el año 2013 me comentaba que ella era una de las
mujeres sin título que se fue formando con el paso de los años, esto me asombró
ya que estaba transitando mi primer año de práctica y se me hacia difícil poder
creer que mujeres, madres sin capacitación pudieran ser capaces de hacerse
cargo de tantos niños ellas solas, sabiendo de la responsabilidad que esté
labor conlleva y sin un título que las fuera a respaldar.
“Los estudios han
demostrado que los profesionales en educación para la primera infancia
necesitan cuando menos alguna formación y capacitación especializada y
orientada tanto hacia las dimensiones afectivas del cuidado en la primera
infancia, como hacia el aprendizaje y el desarrollo cognitivo.” (United Nations
Children’s Fund (UNICEF) Julio de 2019, 4)
Puedo y me atrevo a
decir que con el paso del tiempo pasamos de ser niñeras donde el alumno era un
objeto de cuidado a ser docentes donde el alumno es un objeto de conocimiento,
donde el sujeto es el protagonista de aprendizaje, conocimiento, capas y resolutivo,
evolucionamos tanto como docente en
conocimientos y formaciones, aprendimos un sinfín de maneras de educar, incluso
hasta hoy en día seguimos capacitándonos y especializándonos en el tema para
poder brindar una educación de calidad y significativa en el alumno, ya que
como docente actual considero al sujeto como un ser pensante y capas de
resolver, proponer y crear a su corta edad.
Mucho antes en el
año 1884 se crea la Ley 1420 que dice que se van a crear los jardines en
ciudades con el poder adquisitivo para poder contar con todas las herramientas
y recursos necesarios para las familias de la alta sociedad ya que las
guarderías, casa cunas, casa hogar existían para las familias pobres y no es
hasta el año 2019 (no mucho tiempo atrás) donde se crea la Ley 9201 que
establece que los jardines maternales tienen que ser privados y cumplir con
ciertos requisitos donde está demás decir que esto implica que las familias paguen
altas cuotas en la educación dejando afuera a sujetos de pocos recursos, Ley
que no veo mal, pero tampoco apoyo.
Como docente en el
año 2024 considero que la educación siempre, no importa la situación, debe ser
libre y gratuita, fue y es nuestro futuro, sin educación no podemos seguir
avanzando en la vida, como docente pretendo que no hayan diferencias
económicas, si no, que pueda brindar una educación de calidad a todos los niños
por igual que estén siendo educados por mis manos.
Ahí es cuando
hablamos de evolución, entendiendo que es sumamente injusto que para los niños
de pocos recursos se los cuidara y a los niños que contaban con recursos se los
educara en casa o en un ámbito privado, pero los encargados de ese momento
creían que si se hablaba de educación, fomentando la discriminación por
situación económica.
Si hay algo que no
ha cambiado es que en la actualidad hay millones de niños que no tienen acceso
cuidados y educación de calidad por el simple hecho de que las familias no
cuentan con los recursos necesarios, para pagar una cuota o los materiales de
trabajo.
Hoy en día ya no es
de esa manera y estamos orgullosas de haber podido transmutar y cambiar de
situación en cuando a educación, aunque seguimos trabajando en ello, como así
también evolucionamos como docentes, formándonos a nosotras mismas, teniendo
empatía y ganas de enseñar más allá de cuidar.
Mi trabajo como
docente actualmente no es atender, es estimular, sostener, brindar y
desarrollar el conocimiento en el otro, mi trabajo es formar al ciudadano desde
otra manera de ver la educación y las capacidades del alumno, diferentes a la
vieja escuela, incluso diferente de lo que se les enseña en sus casas.
Si rebobinamos, años anteriores, nos damos
cuenta de que no era importante las capacidades y emociones de los niños, se
los ignoraba, se los adoctrinaba, los aguantaban hasta terminar la jornada
porque solamente era un espacio de cuidado y nada más, en el año 1998 lo viví
en carne propia.
En mis prácticas de
tercer año en el año 2017 surge la posibilidad de realizarlas en el maternal de
Instituto Superior Docente Gral. José de San Martín, donde por primera vez supe
como era llevar adelante una clase cada día, aprendí más allá de la teoría que
me brindaban, aprendí que el alumno en la temprana edad es como una esponja que
absorbe absolutamente todo, no solo conocimientos, si no, estados, emociones,
todo lo que transmitimos como docentes ellos lo consumen como si fueran un
reflejo nuestro. Nuestra responsabilidad como docentes es cada vez mayor, no
solo educamos si no que también seguimos cuidando (cambio de pañales, lavado de
manos, alimentación) y encima tenemos que cuidarnos porque un simple reto puede
producir problemas hacia nosotras como docentes. Recuerdo que antes si nosotros
como alumnos nos quejábamos de la docente, o la docente les decía algo a
nuestros padres, ellos nos reprendían a nosotros, hoy en día no es así,
cualquier queja la culpa la tenemos nosotras como profesionales, en mi práctica
lo viví mucho, vi a mi docente superior recibir comentarios hasta por un
guardapolvo sucio, o por haber reclamado que mandaran más pañales para sus
hijos, sentí frustración y me tuve que morder los labios porque me pareció
injusto, todo lo que una profesional tiene que aguantar y someterse más allá de
educar.
Como educadora
gracias a la evolución, a los procesos y transformaciones que ha sufrido la
educación de la primer infancia que muchas docentes y padres logramos entender
que el sujeto tiene capacidades, habilidades, que va a aprender a través de
nosotros, aprendimos a utilizar la empatía, sabiendo que con nuestra enseñanza
podemos marcar la diferencia en la infancia desarrollando en todos los campos
al sujeto, mediante conocimientos, espacios, estrategias, juegos, para además
fomentar y brindar una infancia feliz y entretenida. Entendiendo que el sujeto
posee la capacidad de comunicación socio- afectiva, corporal, sensorio- motriz
y cognitivo, es un sujeto que razona, piensa, crea y actúa con habilidades
emocionales. Si hablamos de emociones en la primera infancia, desde el momento
en el que el niño nace puede sonreír y mostrar expresiones faciales, se
comunican por medio de éstas emociones, desarrollan empatía con el pasar de los
años y desarrollan apego que es una de las emociones mas importantes que les brinda
seguridad, confianza, estabilidad.
Tal como sostiene:
(John Bowlby: psicoanalista ingles) “El apego es una necesidad biológica de
establecer lazos afectivos… crea confianza, la cual es fundamental para
establecer afecto”.
En el caso del
maternal, poder fomentar un apego con el bebe es de suma importancia ya que
obtenemos confianza, seguridad, estabilidad, para los bebés es más sencillo
poder aprender y poder establecer una separación segura y estable de sus padres
sin sentir que lo abandonan, y a su vez éste apego afecta positivamente en el
crecimiento, pudiendo establecer relaciones sociales en el futuro.
A pesar
de ser empáticos con las capacidades de los alumnos, aún tanto en mi, como en
muchas de mis colegas nos cuesta autocriticarnos para un mejor rendimiento ya
que al estar constantemente en un aprendizaje, sumando intereses y
conocimientos, muchas veces nos hacemos a la idea de
que sabemos
absolutamente todo, o que estamos preparadas para todo y terminamos
descubriendo que no es así y generamos frustración.
Un punto de partida
para que como docentes podamos tratar la autocrítica y hacerla más llevadera es
poder pensar como profesionales en los conceptos pedagógicos que se tienen que
nutrir para poder tomar buenas decisiones usando como herramienta la didáctica
y el trabajo colectivo entre docentes, alumnos y familia para poder realizar
producciones de conocimiento durante y en la práctica, entendiendo que lo
importante es el sujeto y su educación y no nosotras como docentes o padres,
recordando que lo que ocurre en la primer infancia no se recupera.
Una forma de poder
llevar a acabo este entendimiento entre ambas partes institución y familia, es
a través de la participación conjunta, charlas y poner toda la buena
predisposición e interés en la educación del sujeto.
Entonces si en
nuestro maternal del futuro lo que pretendemos de nuestros alumnos es la
independencia, autonomía, la capacidad resolutiva, si pretendemos que sean
seres socialmente activos, como docentes del futuro tenemos que poder brindar y
estar a la altura de las necesidades y demandas que el sujeto va necesitando,
si hacemos un paréntesis, los alumnos de hoy asisten al jardín con
conocimientos avanzados por el uso de la tecnología, los juegos didácticos que
antes les brindaban soporte al jardín porque se realizaban en la casa con las
familias, hoy se han perdido bastante por el uso del celular, cuando la
realidad es que a los bebes de entre 0 y 6 años de edad no aporta nada más que
el uso del aparato.
Para esta edad el uso de la tecnología tiene
innumerables consecuencias en el desarrollo de los niños. (En mente psicólogos)
podemos observar que nos brinda información puntualmente sobre dos
consecuencias: “Distracción en vez de tolerancia a la frustración o esfuerzo y
la falta de juego simbólico” haciendo referencia que al estar sometidos a
tantos estímulos visuales y no corporal, cuando los bebes no poseen este tipo
de estímulo que brinda el teléfono se frustran generando rabietas, caprichos, y
cuando se dice la falta del juego entendemos como profesionales que:
“Para los niños
pequeños, jugar es la actividad principal del día, tanto en su casa como en la
escuela. El juego es tan vital como alimentarse o descansar y, muchas veces, se
lo prioriza por sobre otras actividades que los adultos consideran importantes”
(Sarlé, Juego y Educación Infantil)
El juego es lo que
nos descubre como personas, es expresión de lo que uno es y lo que quiere ser,
es sentir seguridad ante los miedos, desafíos, es la fantasía de la realidad.
El juego es representar lo que el niño vivió con intensidad en la realidad, es
generar ficción y aprender a través de ella desde el conocimiento que ya posee.
El juego brinda creatividad, estrategias, el uso mental y físico. De acuerdo
con el (DCP de Nivel Inicial Mza, 2015: 29)
“el juego es un
espacio de sostén en el complejo proceso de constitución de la subjetividad. La
realidad se juega para conocerla, comprenderla, aprehenderla, transformarla y
recrearla en función de lo que el niño sabe, vive y expresa”
Durante la triste
etapa de pandemia, se vio reflejado el uso de la tecnología en todas las casas,
con fines educativos y más que nada con entretenimiento, incluso las docentes
que en ese momento estábamos transitando nuestro último tramo para finalizar la
carrera nos vimos envueltas en la misma situación. Soy testigo de que niños que
transitaron este momento, a la hora de volver a clases les costaba
relacionarse, se frustraron, no les gustaba el tumulto de gente y no sabían
cómo manejar sus emociones.
En mi ultima
residencia en el 2020 plena pandemia, fue dónde conocí que la tecnología es una
herramienta maravillosa que nos brindó muchas posibilidades, pero también me di
cuenta que no hay mejor manera de educar que el cara a cara, mis alumnos no
aprendieron de la misma manera, no se relacionaron, no aprendieron el trabajo
en equipo, el respeto hacia el otro, la espera de tiempos, no pudieron salir de
su rutina para asistir a clases porque no pudieron tener esa ventaja, no
crearon un vínculo conmigo porque no me tuvieron ahí para que yo los saludara,
abrazara, asique si, amamos la tecnología, pero en mi caso no la amo para mi
manera de educar, es parte de mi crecimiento como persona, pero no es parte de
mi crecimiento en cuanto a vocación y amor por el aula, ya que este contexto
hizo que el sujeto no aprenda a jugar, no aprenda a través del juego, a través
de sus compañeros, entre otras.
Si el niño acompaña
a su mamá al súper mercado, luego va a jugar a vender y comprar, por eso, el
juego es una experiencia humana, donde se aprende, se crea, se transforma,
dónde se es flexible y se aprenden conocimientos para el resto de la vida,
aprender a compartir, sociabilizar, comunicarse, entre otras.
Todas éstas virtudes
que proporciona el juego simbólico se pierden con el uso de la tecnología.
En cuanto a lo que
supone (ANAR: Ayuda niños y adolescentes en riesgo) “muchos psicólogos
relacionan el uso temprano de la tecnología con déficit de atención y con la
aparición de problemas emocionales”. Ellos recomiendan que no se disponga de un
celular, Tablet, computadora propia hasta los 15 años de edad ya que afirman
que antes de los 13 años es perjudicial, asique podemos investigar e imaginar
todo el daño psicológico, cognitivo y motriz que puede generar en los bebes. A
raíz de mi experiencia también agrego que afecta la concentración, el ejercicio
físico y mental, influye demasiado en la sociabilización, al aprendizaje, a la
comunicación creando problemas como la dislexia en niños más grandes, problemas
de lectura a futuro, he sido testigo de cómo los niños se encierran en su mundo
y no pretenden ni quieren salir, es como una adicción al uso electrónico, no
quieren salir a jugar y explorar al aire libre y esto incluso termina afectando
su sistema inmunológico, al no crear defensas contra el exterior.
Todo esto me genera
una gran incógnita para nuestro futuro como docentes y sobre el futuro de
nuestros alumnos en unos años.
¿Podemos decir
entonces qué cómo personas, el uso tecnológico crea un efecto involutivo para
nuestra mente y cuerpo?
La importancia del
juego por lo que éste beneficia, es para que le sujeto tenga una educación
interesada, significativa y coherente, muchas veces en casa, con la familia
evitan éste tipo de aprendizaje por el trabajo, porque están cansados, porque
no desean jugar y compartir el momento con su hijo/a yendo hacia lo más fácil
que es sentar a los sujetos frente a una pantalla para que les permita tener un
espacio de tranquilidad a ellos como adultos, cuando en realidad es su
responsabilidad educar a la par de la escuela y no dejarnos a los docentes a la
mitad con la asistencia escolar.
La obligación de las
familias es estar presentes, interesarse por la educación de sus hijos/as
respetar la educación y no derogar obligaciones ni simplificarse la vida
suplantando la educación constante por entretenimiento. A nosotros como
docentes la realidad nos demanda, aunque se trate de hacer entender a las
familias que la tecnología en exceso es un problema, ellos en casa son libres
de seguir actuando acorde a su preferencia, y los docentes tenemos que
adaptarnos y aceptar buscar nuevas formas de integración, andamiaje y
conocimientos que nos permitan ir a la par de las demandas culturales, tratando
de que los conocimientos básicos no se pierdan como por ejemplo la higiene, el
respeto, el compañerismo, entre otros.
La tecnología limita
a los niños para detectar emociones en el otro y volviendo al punto del
lenguaje, el niño desde que nace que se comunica y a medida que crece va
desarrollando diferentes lenguajes como el artístico, literario, dramático,
entre otros. Estos lenguajes funcionan en conjunto ya que tal como sostiene
(Efland, 2004) “las diferentes artes construyen representaciones del mundo, que
pueden inspirar a los seres humanos para comprender mejor el presente y crear
alternativas de futuro”. Si bien la tecnología influye en la mayoría de los
casos para bien siendo adultos, en el niño de temprana edad atrofia su
desarrollo, les corta el poder de imaginación, la posibilidad de ser, crear y
es una realidad que como docentes tenemos que afrontar ya que perjudica nuestro
desarrollo en los niños del futuro aunque a nosotras como profesionales nos
brinde y proporcione herramientas, entonces se me viene a la mente varias
interrogantes ¿Cómo actuó con niños tecnológicos en un futuro cercano? ¿Cuál es
nuestro rol docente en la era digital?
Hoy en día en el año 2024 no estoy ejerciendo
mi profesión como docente de Nivel Inicial pero si estoy ejerciendo como
Instructora de yoga infantil y puedo notar que mis alumnos de 3 a 9 años por el
uso diario y excesivo de la tecnología, no cuentan con equilibrio, fuerza
motora, como tampoco cuentan con un manejo emocional y tolerancia a las
emociones, se frustran sumamente rápido cuando algo no les sale, poseen
ansiedad, psoriasis nerviosas, obesidad a su corta edad, no hablan
correctamente, no saben leer adecuadamente en el caso de los más grandes, no
toleran las consignas y todo lo relacionan con la música o bailes que ven por
ciertas aplicaciones, también no conocen juegos tradicionales como la gallina
ciega, el juego de la silla, juegos simples que promueven la interacción y el
uso de otras habilidades cencio- motoras, entonces afirmo por mi experiencia
que el mal uso de la tecnología en los niños menores de 15 años es un problema
sumamente grave para su desarrollo y las familias no lo notan o no quieren
notarlo.
Como dice:
(Castells, 2006) “Nuestros hábitos y estilos se han ido transformando en torno
a la tecnología). Es un reto constante,
un cambio constante que nos exige y nos es necesario para evolucionar, para
estar a la altura como docentes, no nos basta con saber de tecnología y con
poder manejarla, debemos aprender a enseñar a utilizarla adecuadamente, como
también debemos poseer charlas con las familias para que ellos como padres
traten de no brindarles tanta tecnología a sus hijos, nos debemos adaptar para
poder aprender y enseñar con confianza, coherencia y calidad.
Como afirmó
(Siemens, 2010: IX) “La tarea de cualquier formador es crear y fomentar una
ecología de aprendizaje que permita que los aprendices mejoren con rapidez y
eficacia con respecto al aprendizaje que ya tienen”
Nuestro rol docente
teniendo la tecnología en nuestro poder, es de organizador, guía, generador,
acompañante, orientador y facilitador, etc. Por otro lado, es cierto que la
generación de jóvenes nativos interactivos, maneja con soltura la tecnología,
pero en ningún momento afirmo que la manejan de forma correcta, útil o
beneficiosa para su desarrollo y aprendizaje, en nuestro caso en el jardín
maternal, la mayor parte del tiempo es para el entretenimiento.
Volviendo a mi
experiencia en mi actual profesión de Instructora de Yoga, el uso de celulares
no está permitido durante mi clase y les brindo otro tipo de enseñanzas que les
va a ser útil en el momento de que los sujetos se encuentren en clases, como el
aprender a regular sus emociones, aprenden a respirar, a jugar de otra manera,
como docente de nivel inicial e instructora de yoga trato de que mis dos
profesiones funcionen en conjunto fomentando una ayuda para la escuela y para
la familia.
Volviendo a los
primeros meses de vida del bebe, tal como afirma (Yolanda Reyes, 2013) “Entre
los 0 y 6 años se inicia el momento de la vida que llamamos la primera infancia
y ocurren momentos claves en nuestra relación con el lenguaje… aprendemos a
hablar después de mucho tiempo de robar voces, de sentir como suenan y como
cantan”
Desde la gestación
que el bebe experimenta y sienten sonidos, por eso al nacer reconocen la voz de
su madre y les brinda seguridad, si nosotras como educadoras no logramos
estimular la comunicación desde la temprana edad por medio del juego, canciones
y cuentos, no estamos ayudando a que el niño desarrolle una de las capacidades
neurológicas más grandes que requiere su crecimiento, dejando que la tecnología
abarque ese campo, disminuyendo y alterando el proceso neurológico.
Ampliando el
conocimiento el (Dr. Alfredo Cerisola, 2017: 46) indica “en este nuevo mundo
digital que tiende a imponerse a cada uno, el periodo de la infancia… es una
etapa de enorme plasticidad cerebral, donde las experiencias influyen
profundamente en el desarrollo emocional y afectivo, relacional y social,
físico y psíquico del niño y adolescente.
En las oportunidades que tuve a lo largo de los
años de mis prácticas docentes y en éste nuevo año como instructora de yoga
infantíl noté que los niños menores de 3 años no pueden aprender palabras
nuevas a partir de videos si los padres no participan de esa actividad y si no
introducen esa palabra en el uso cotidiano. Incluso el uso de la tecnología
puede producir retraso cognitivo, no solo en el lenguaje, si no también en la
parte motora, como dijimos anteriormente, no creo que los padres sean consientes
de la cantidad de daño que puede ocasionar esta
evolución ¿Qué nos
espera para dentro de un par de años más? ¿A qué le vamos a hacer frente?, si
ya sabemos que la tecnología produce además sedentarismo, problemas posturales
y también si como padres no controlan lo que sus hijos ven, pueden aprender y visualizar
contenidos altamente peligrosos, no solo poniéndose en riesgo ellos mismos, si
no, generando violencia que luego lo ponen en práctica con los compañeros del
jardín, como golpear, morder, insultar, entre otros.
En fin a lo largo de los años hemos ido
evolucionando, cambiando y mejorando nuestras prácticas, enseñanzas y
aprendizajes a medida que la sociedad va evolucionando, hoy tenemos muchos
inconvenientes, desafíos e interrogantes, tales como seguramente lo fueron años
anteriores, pero como docentes estamos dispuestos a resolverlo, a seguir
esforzándonos, capacitándonos y creando, ya que nuestro único interés es la
educación y es la educación temprana la que importa por sobre todo, ya que
somos una parte importante para el desarrollo del sujeto. El sujeto en sí, es
el futuro y como docentes queremos y pretendemos que ellos sean los mejores y
sean felices.
Bibliografía:
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